Tengo marido nuevo!

Bueno, que no cunda el pánico. Que Nene no ha desaparecido de la escena ni he conocido a otro santo varón que me aguante.

Empiezo por el principio:

Cuando conocí a Nene él acababa de empezar a trabajar en un buen sitio. Era su trabajo ideal, pero tenía una pega. Tanto le gustó el trabajo que el día de la entrevista no se vendió bien y el salario que le ofrecieron era bastante justo. Pero él, soltero, sin más gastos que el mantenimiento de su Puntito, aceptó sin más. Hasta que aparecí yo en escena.

Al año de conocernos empezamos a hacer planes de futuro y a mirar pisos para comprar. A hacer cuentas y más cuentas y se lanzó a pedir un aumento. Error!! Le confirmaron sus sospechas: Había entrado con un salario muy bajo acorde a su experiencia pero era imposible un aumento. Estábamos a la mitad del 2008.

Le surgió un puesto de trabajo distinto a lo que él hacia en otra empresa y allí que se lanzó. Tuvo mala suerte. Mejor salario pero el jefe era bastante peculiar y, tras un grave accidente laboral, del que no han quedado secuelas, se planteó un nuevo cambio. Bueno, más bien se lo encontró. Visitando a un cliente, este le ofreció un puesto. Otra vez distinto a lo que él hacia, pero con un salario que tuve que escuchar dos veces para creérmelo. La única pega, trabajaría fines de semana y festivos alternos.

Bueno, no le vimos más pegas. Nene vivía con sus padres, yo con los míos, nos veíamos cuando podíamos y, mientras, la cuenta vivienda iba creciendo. Escrituramos nuestro piso, a los 7 meses nos mudamos y probamos la vida en común.

Qué bonito todo en la distancia……pero a la hora de la verdad……yo pasaba mucho tiempo sola en casa. Nene libraba un fin de semana si y uno no. Los festivos, si coincidía dentro de sus libranzas, los libraba, si no a trabajar. Si había “evento familiar” o llegaba tarde, o cambiaba vacaciones o no iba. Un año…..otro……otro. A esto se le suma turnos rotativos. Un mes estaba de mañana, entraba a las 6 y salía a las 3, y otro de tarde, entraba a las 3 y salia a las 12. Vamos, que o bien estaba muerto de sueño por las noches, o directamente no le veía porque yo me acostaba antes de que él llegara.

Para colmo, con el tiempo, le redujeron una hora de trabajo al día, con la consiguiente reducción de salario. Ahora le veía un poquito más pero el estrés empezó a hacer mella en él. Se le empezó a caer el pelo, empezó a descuidarse, y a dedicarse a jugar al ordenador o tirarse al sofá a ver pelis, series y todo lo que caía en sus manos, cuando libraba.

Llegó el verano del 2014 y le destinaron dos semanas de Agosto a Ferrol a trabajar (y si, coincidía con nuestra semana fértil). Estando allí muy desanimado recibió una llamada del primer trabajo del que os hablaba…….siempre ha querido volver allí. Y de hecho mantiene una estupenda relación con compañeros y jefes. Sonaba idílico pero buscaban ampliar el taller y habían pensado en él. Seguía interesado en volver con ellos?

No dábamos crédito, 7 años después de su marcha de esa empresa y eran ellos quienes le querían. Pero todo tiene su letra pequeña, era un encargado quien se lo propuso, tenían que hablar con Recursos Humanos, hacer cuentas y pasarle la propuesta final.

¡Qué meses más largos! Porque hasta noviembre del 2014 no volvió a tener noticias……de este y otro trabajo. El nuevo trabajo que sale a escena es una nueva oferta, un conocido se acuerda de él. Yupi!!!!!

O no, llegó a sopesar pros y contras de ambos trabajos, porque en los dos le querían, y le querían ya. Estabamos en visperas de navidades.

Empezó en el nuevo trabajo porque el primero no daba señales de vida…..y a la semana sucedió. Le llamaron, le pusieron la miel en los labios y empezó a no dormir. ¿Qué hacía? ¿Cogía el sueño que tenía desde hace 7 años o continuaba en el sitio nuevo? ¿Se iba a lo seguro cobrando menos o que quedaba en lo nuevo con promesas por cumplir?

Decidió el nuevo puesto de trabajo, al lado de casa, en donde poquito a poco le van a dar más responsabilidades. En donde el ambiente de trabajo es estupendo y donde tiene un jefe ideal.

Se acabó el estrés, poco a poco vuelve a su peso, está súper colaborador en casa y muy cariñoso conmigo. Se empieza a preocupar por este embarazo que no llega. Nos levantamos a la misma hora, volvemos a casa a la misma hora, pasamos tooooodos los fines de semana juntos, tiene festivos para disfrutar e incluso puentes para descansar.

De hecho yo le digo: Hay que ver, pero tu trabajas? Si te veo mucho en casa!!!

Por eso, yo digo que tengo marido nuevo y que me dure muchos años!

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